Una temporada del "Teatro Tayita" en Oaxaca

Por: Jorge Efrén Rojas Hernández (t)


 

En el año 2013 nuestro inolvidable amigo Jorge Efrén Rojas compartió con Acontragolpe estas notas en las  que describe algunos momentos importantes del teatro  Tayita  en Oaxaca.

Una carpa que prefirió enviar a segundo término el espectáculo cómico-musical y de variedades fue el "Teatro Tayita", se abocó a un propósito diferente: culturizar al pueblo. Ésta compañía especializada se distinguía por llevar al “pueblo” las más famosas obras del teatro universal, claro, en la medida de sus posibilidades.
Como olvidar el teatro de los Hermanos Padilla si en él actuaba la primerísima actriz Blanquita Morones y el primer actor Héctor Manuel Calixto, ambos compartieron el escenario y la fama recorriendo casi todo el territorio nacional. El "Teatro Tayita" fue semillero de conocidos personajes que dieron lustre a la empresa; uno de ellos es el recordado cómico y mago "Pipochas" quien alternaba en los intermedios con el "respetable". Con orgullo el Tayita proyectóhacia la fama a conocidas figuras del radio, cine y televisión, el más conocido de todos,el actor Jorge Lavat. También esta carpa fue creadora de una exitosa obra puesta en escena; "Corona de lágrimas", más tarde convertida en famosa radionovelapasó al cine ya la televisión.
Generalmente las funciones eran de tres tandas; la primera, apta para el público de todas las edades, con la presentación de artistas que empezaban a ser reconocidos por el público o de menos renombre. En la segunda función mejoraba la calidad del espectáculo; y la últimaque iniciaba a las ocho de la noche,incluía la presentación de cuadros cómicos.
Hacia finales de los años cincuenta y principios de los sesenta hace su arribo a la ciudad de Oaxaca la célebre carpa "Teatro Portátil Tayita” y aunque no logro precisar el lugar de su ubicación, recuerdo que se instalaba entre el rumbo del templo de San Francisco y el Mercado de Artesanías.
Los dueños empresarios del "Teatro Tayita" fueron don Ignacio Chávez Soto y Lucy Borrego, actores y destacadas figuras de la diversión itinerante en México. Cuando por primera vez visitael “Tayita”la ciudad de Oaxaca se especula que los dueños son José Luis Padilla y su hermano Raúl “El Chato” Padilla, el mismo que más tarde alcanzara fama gracias al personaje de “Jaimito el Cartero” en la serie televisiva “El Chavo del Ocho”.
Corría el año de 1963 cuando concurrí a una parte de la temporada teatral. Un día llega inesperadamente a mi casa mi estimado amigo Cuauhtémoc González Pacheco con dos entradas para la función vespertina, teníamos el tiempo justo para llegar, eran casi las tres de la tarde y la representación iniciaba a las cuatro. No muy convencido acepté la invitaciónpreparado para enfrentar el aburrimiento; llegamos casi una hora antes para ganar lugar, faltaban diez minutos para el comienzo de la función cuando se oyó por el altavoz: primera llamada… primera llamada… Voltee extrañado a mirar a mi amigo y me aclaró; es la primera llamada, así es esto, llaman tres veces antes de comenzar la función. Mientras tanto se escuchaban las notas melódicas de un viejo piano; al poco rato, nuevamente la voz anuncia: segunda llamada... segunda llamada… murmullos y silbidos como parte del ambiente; a los pocos minutos el último aviso: tercera llamada... tercera llamada... ¡comenzamos!. Se levanta lentamente un telón rojo medio descolorido, ornamentado con algunas aplicaciones doradas y…¡ principia la diversión!. Nunca antes había presenciado una obra del llamado teatro serio, sin embargo ya había estado en las variedades del “Teatro Blanquita” de la capital mexicana. En esta vez se presentó el drama Don Juan Tenorio.Durante el desarrollo de los actosfijé mi atención en el desempeño de cada uno de los personajes; sus movimientos,gesticulaciones,ademanes y palabras. La gente quedó muy complacida y la obra fue muy aplaudida.
Independientemente de la interpretación de las canciones de moda también se cantaban composiciones propias muy originales. Como parte del programa musical una joven cantante interpretó una pieza con una tonadita rítmica muy pegajosa, mi cerebro no la dejó de repetir durante varios días, rezaba más o menos así:
“ …A mi prima Luz María
la arrolló una motoneta
cuando iba comprar manteca
en una tienda que había.
Dame la mano Caridad
dame la mano por favor
Dame la mano Caridad
porque me muero de dolor…”

Después del número final se presentó el cierre del programa con una variedad espectacularen la que intervino toda la compañía artistica.
Los actores daban vida a diferentes personajes resultando geniales en su actuación, tal vez su desempeño en escena era un poco sobre actuado, pero conmovían y sabían llegar al corazón de su público. De las actrices que decir, dotadas de una gracia sublime destacaban sus atractivas figuras envueltas en vestidos cargados de alhajas de bisutería con emisión de brillos similares al de auténticas joyas. Todo el cuadro de actores se entregaba al público y este a su vez respondía con aplausos en compensación a su impecable actuación. Aunque era marcada la sobriedad del "Teatro Tayita" el público oaxaqueño siempre se comportó con respeto celebrando las temporadas.
Todas lasvecesdisfruté de losnúmeros yactuaciones; el teatro es otra cosa, no se compara con el cine, aquí hay una interacción directa entre actores y el público.
Quedé cautivado, me fascinó esa atmósfera teatral con la convivencia del público, los aplausos, los gritos, el sonido, el vestuario y las luces, además se me abrió otra puerta del conocimiento. No conté mi asistencia a las funciones, pero fue suficiente para comprender el soplo divino de las musas que para mícada vez coincidían en un solo sitio.
Tuve la afortunada oportunidad para establecer un acercamiento con las obras clásicas de escritores inmortales como Shakespeare, Lope de Vega, Juan Ruiz de Alarcón, Pedro Calderón de la  Barca, Rodolfo Usigli, Emilio Carballido o Rafael Solana por citar algunos. Dramas o comedias como “Cásate y Verás”, “Maximiliano y Carlota”"¿Qué hago con la criatura?", "Secreto de confesión", "El pecado de una madre", "La Llorona", "Malditos sean los hombres" o "El Monje Loco" entretenían cada día. No podía faltar la intervención del declamador de lujo con “Las Abandonadas”, desde luego, había un espacio dedicado a la poesía. Quedé gratamente sorprendido y emocionado cuando escuché la potente voz de un personaje que haciendo gala de excelente memoria declamaba en espacios de ajuste de tiempo. Los clásicospoemas “El Seminarista de los Ojos Negros”, “El Brindis del Bohemio” o el “Romance de la Casada Infiel” eran obligados. Quedé cautivado con el género de la opereta cuando por primera vez presencié "La Viuda Alegre" de Franz Lehar. Extensísima fue la cantidad de operetas, zarzuelas y pantomimas presentadas durante tantos lustros.
Las compañías de amplio repertorio como la aquí referida permanecían largas temporadas presentando números diferentes cada día de la semana, esto representa un reto para la memoria de los actores, por lo cual resulta indispensable la figura del apuntador quien da la línea a los actores medio oculto en estratégico lugar frente a los actores. Un dato interesante de esta compañía Padilla-Morones es el recuerdo vago de simples nombres del elenco que pasó por sus filas, Blanca, Chato, Lily, Graciela, Chepina, Paquita, Socorro, Angélica, Lucero, Delia, Graz, Chelo, Enrique, Héctor, Padilla, Tapia, Silvestre, Bola,Lepe, Valadés, Mago, Mike y Chocolate, por citar algunos.
La versatilidad de las representaciones resulta incomparable, un día se presentaba una obra de Tennessee Williams, al día siguiente una obra de Sergio Magaña o Luis G. Basurto.
En la Semana Santa era obligado el cuadro con la escena de "La Pasión" con todo y Cristo crucificado; a muchos los conmovía y los hacía llorar, en la Navidad destacaban los cuentos universales alusivos al tema con adaptación teatral. Estaban tan organizados que la carpa del espectáculo era similar a la de los circos, con la diferencia que ésta tenía una forma rectangular con el propósito de dar una apariencia más teatral al recinto. También se procuraba mantener la curva isóptica como en los teatros serios, para ello se removía la tierra con pico y pala para que todo el público asistente pudiera apreciar cómodamente la función, bueno, eso si daba tiempo hacer este trabajo adicional.
No sé si alguna vez hubo un reconocimiento por la destacada labor teatral de Blanquita Morones, pero indiscutiblemente hubiera sido un acto de elemental justicia brindar un homenaje público a esta dama. Se cuenta como anécdota, la actriz al dirigirse con gran cortesía al "culto y exigente público" añadía con voz baja: "Más exigente que culto". No cabe duda que la llamada sabiduría popular tiene a veces mucho de popular y poco de sabiduría.
Durante el periodo que sostuvo su actividad el "Teatro Tayita" hizo época, dejó enseñanzas y un agradable sabor en el público. Aquellos que tuvimos la oportunidad de disfrutarlo lo recordamos en la lejanía del tiempo con nostalgia.
En 1974 en Acapulco celebró sus veinticinco años de existencia y también el cierre definitivo de su telón. Los años de aquel teatro de las carpas, de las bancas de madera, del piso de tierra, de la prole, jamás se repetirá. El tiempo y la modernidad se llevaron aquellos teatros de los que sólo se guarda breve memoria.

En nuestros días a muy pocos les interesa la promoción institucional del teatro popular. Se ha malentendido el concepto creyendo que solamente la presentación de onerosos espectáculos engrandecen la cultura. ¡Que lástima! Como siempre se impone la burocracia al talento y al ingenio.