Indumentaria tradicional de la Sierra Sur

Por: María Luisa Acevedo Conde


Con frecuencia se ha señalado que la principal característica del estado de Oaxaca es su diversidad geográfica y cultural. La primera de ellas se origina en la posición que ocupa su territorio en el planeta y la segunda en la existencia de numerosos pueblos con historias y culturas propias que se han asentado en su suelo a lo largo del tiempo y que, a pesar de haber entrado en contacto de muchas maneras, han podido mantener sus propias identidades étnicas haciendo de Oaxaca la entidad con mayor número de pueblos culturalmente diferenciados.
Con base en algunas de sus características físicas, culturales y económicas, el estado de Oaxaca se había dividido convencionalmente en siete regiones hasta los años 70 del siglo XX. Esas regiones lo eran: la Mixteca, la Costa, la Cañada, los Valles Centrales, el Papaloapan, la Sierra Norte y el Istmo, pero en atención al hecho de que los criterios de agrupamiento no estaban claramente definidos y presentaban una serie de incongruencias de tipo geográfico, económico y social, en 1969 el Plan Oaxaca propuso una nueva regionalización en la que se sugiere el reconocimiento de la región Sierra Sur. La propuesta inicial fue modificada poco después por la Comisión Promotora para el Desarrollo Económico de Oaxaca, avalando la existencia de esta nueva región integrada por los distritos de Putla, Sola de Vega, Miahuatlán y Yautepec.
Los cuatro distritos judiciales y administrativos mencionados suman 70 municipios y cubren una extensión de 15 492 Km2. Esta región limita al sur con la de la Costa, al norte con las de la Mixteca, los Valles Centrales y la Sierra Norte; al este con la región del Istmo y al oeste con el estado de Guerrero.
Por tratarse de una región serrana, presenta un relieve accidentado con elevaciones significativas tales como el cerro Yucunicoco de 2950 m, el Yucucasa de 2700; el Mandingas con 3050; el Piedra de Lumbre con 2750; el Cerro de San Pedro el Alto con 2740, el Monte Quiexoba con 3200 y la cumbre de La Sirena con 3750. También presenta variedad de climas que van desde los cálidos semihúmedos con lluvias en verano que dominan en la vertiente sur de la sierra, al clima seco con paisajes áridos que se observa en el Valle de Miahuatlán, ubicado en la vertiente norte. En las partes medias que van de los 1500 a los 2000 metros sobre el nivel del mar, el clima es templado y en las zonas más altas, situadas a más de 2500 m de altura, se registras climas fríos, particularmente durante el invierno. Bosques de pino-encino se localizan en las partes altas, mientras que en la vertiente que mira al Océano Pacífico es francamente predominante el bosque caducifolio. En el Valle de Miahuatlán, abunda la vegetación xerófita. Los escurrimientos que se localizan en esta región pertenecen en su mayor parte a la cuenca del Río Verde que vierte sus aguas en el Pacífico, aunque hay corrientes independientes de tramos cortos que nacen en la sierra y drenan también en el Pacífico.
La zona está habitada por amuzgos, triquis, tacuates, mixtecos, zapotecos y chontales, así como por mestizos que se encuentran dispersos en toda la región y que han desarrollado modalidades culturales distintivas con respecto a las de los indígenas y también a las de los otros grupos de mestizos. En este artículo y el siguiente nos referiremos al tema de la manera de vestir de estos grupos en el pasado y en el presente, utilizando para ello datos consignados en distintas fuentes históricas y los registros que hemos podido hacer de manera directa.
Es importante mencionar que no existen carreteras que unan entre sí a los distritos que integran esta región, pues las principales vías de comunicación la atraviesan de norte a sur, comunicando las cabeceras de los distritos (excepto la de de Yautepec) con otras regiones. Putla, por ejemplo, se comunica con otras regiones del estado a través de la carretera 125 que va de Yucudaa (en la Mixteca Alta) a Pinotepa Nacional (en la Costa); Sola de Vega cuenta con la carretera 131 que va de la ciudad de Oaxaca, situada en los Valles Centrales, a Puerto Escondido, que pertenece a la región de la Costa). Por Miahuatlán pasa la carretera 175 que nace en los Valles Centrales y termina en Puerto Ángel, que está situado en el litoral del Pacífico y forma parte de la región de la Costa. A Yautepec, en cambio, sólo se puede llegar por un camino secundario que parte de El Camarón, un paraje situado sobre la carretera 190 que comunica Oaxaca con el Istmo de Tehuantepec. Debido a esta circunstancia, a la mayor parte de los poblados de la región de la Sierra Sur se accede a través de caminos secundarios y brechas que parten de las carreteras mencionadas. Llama la atención el hecho de que una región tan mal comunicada en la actualidad haya sufrido una penetración cultural hispana muy importante desde los primeros años de la conquista y durante todo el periodo de la dominación española, penetración que influyó, entre otras cosas, en la modificación sustancial de la indumentaria tradicional de los indígenas desde el siglo XVI.
En las Relaciones Geográficas, escritas entre 1579 y 1580, ya se señala claramente que en la mayor parte los pueblos de la Sierra Sur los hombres empleaban camisas, zaragüelles, capotes y sombreros en lugar de los pañetes (maxtles, en náhuatl) y las tilmas que eran sus prendas de vestir antes de la conquista. Las mujeres, en cambio, han mostrado un mayor apego a su indumentaria tradicional, principalmente al huipil, aunque en algunos casos se han conservado también los enredos, registrándose solamente algunas modificaciones secundarias en los estilos y los materiales. Destaca, entre estos últimos, la incorporación de la lana que se utilizó para elaborar enredos, cordones para el peinado, cobijas, cotones, mantas, rebozos, ceñidores y, en algunos casos, también huipiles.
Además del algodón y la lana, se emplearon otros materiales para confeccionar ropa, por ejemplo, gamuza, henequén y cáscara de ortiga.
De acuerdo con lo que mencionan los cronistas del siglo XVI, en Santa María Zacatepec, distrito de Putla, las mujeres usaban huipiles y enredos de algodón y los hombres una especie de sotana sin magas que se ponían sobre unos calzones hechos del mismo material, con una cenefa bordada de colores en la orilla inferior.
En Miahuatlán, en cambio, los maxtles y las tilmas habían sido abandonados por los hombres de la antigua nobleza y se habían sustituido por camisas, zaragüelles y capotes, aunque se continuaban usando los cacles de pita como calzado.
En el distrito de Yautepec, los zapotecos utilizaban todavía maxtles y tilmas, pero las prendas de los ricos eran de algodón y las de los pobres se elaboraban con henequén.
De los triquis se dice que a fines del siglo XVI usaban una especie de camisas de algodón y lana que les llegaban hasta la espinilla. Estas camisas eran abiertas a los costados y se ceñían a la cintura con fajas tejidas también de lana. Por debajo de estas camisas se ponían unos calzones cortos de cuero de chivo o de algodón tosco. Se menciona también que usaban sombreros de petate y frazadas de color musgo para cubrirse del frío.
Las mujeres usaban huipil y enredo de lana y se adornaban con collares de cuentas de vidrio y aretes de ganchillo que tenían también cuentas de vidrio. El pelo lo ataban con cordones formando dos trenzas atadas en círculo sobre las orejas.
De los amusgos se dice que los hombres usaban ropa blanca de algodón y sandalias de cuero. Las prendas principales eran dos: un cotón largo de los hombros a las rodillas y, debajo de él, unos zaragüelles que también les llegaban a las rodillas y que sostenían en la cintura con unas cintas de algodón.
Las mujeres empleaban amplios huipiles hasta la rodilla y enaguas de algodón. Se adornaban con collares de coral y perlas falsas entre los que ensartaban pajaritos de plata. El pelo se enredaba con cintas de colores diversos que luego se enredan en la cabeza. Los aretes eran zarcillos de plata, cobre o estaño, según las posibilidades de cada mujer.
Una descripción de la indumentaria que se usaba en Santa María Lachixío, del distrito de Sola de Vega, señala que los hombres ricos empleaban un calzón tosco de lana que era muy ancho y largo y que se elaboraba con hilos que podían ser blancos, negros, coyuchi o una combinación de esos colores, así como un cotón también ancho, y elaborado con el mismo material, mientras que los pobres continuaban usando sólo el maxtle y tilma de algodón. Ya para finales del siglo XVIII, en este pueblo se usaba un calzón interior generalmente de algodón y un calzón, llamado “de encima” que se hacía de paño o de gamuza. El cotón era de algodón o de lana y frecuentemente llevaban una manta de lana sobre el hombro, para usarla cuando enfriaba el tiempo. También se menciona que usaban sombrero y que se calzaban con sandalias de cuero.
Las mujeres vestían una manta de lana envuelta desde la cintura hasta media pierna que se sostenía con una faja y un huipil que podía ser de algodón o de lana. Llevaban un paño de algodón a manera de rebozo y andaban descalzas.
También en Coatlán, del distrito de Miahuatlán, que era un pueblo zapoteco, se usaban calzones de encima elaborados con piel de venado o con paño azul; estos calzones se dejaban abiertos por los costados, lo que permitía ver los calzones interiores que eran de tela de algodón blanco. Estas prendas se sujetaban con un ceñidor. Los hombres de este pueblo utilizan sombreros y cotones azul y blanco que podían ser de lana o de algodón.  Las mujeres se ponían enaguas de algodón azul o enredos de lana cardada que sujetaban a la cintura con fajas de lana. Por encima se empleaba un huipil y el peinado se hacía con cordones de lana pintada de morado combinada con negro.
En San Pedro Quiechapa, también pueblo zapoteco, pero del distrito de Yautepec, los hombres se vestían con prendas de lana o de algodón y utilizaban huaraches de cuero y sombrero. Los más ricos, compraban paño de Puebla o de España con el que confeccionaban calzones de encima y capotes que empleaban en los días de fiesta. Las camisas eran de algodón. Las mujeres se ponían huipiles de algodón y se peinaban enredando su pelo con tlacoyales de lana. Gustaban de adornarse con gargantillas y arracadas de coral. En este pueblo no usaban enredo, sino enaguas de chiapaneco azul. Estas prendas se fabricaban con algodón tejido en telar de pedal y una vez obtenida la tela, ésta se teñía con añil para confeccionar con ella faldas que se sostenían en la cintura con un cordón que se pasaba por un dobladillo y dejaba acomodar la falda al tamaño de la cintura de cada mujer.
Las Relaciones Geográficas escritas en el siglo XVIII, señalan que en el pueblo zapoteco de San Bartolo Yautepec, tanto los huipiles de las mujeres como las camisas de los hombres se decoraban con diseños de aves, animales y figuras geométricas de varios colores, pero mientras los hombres fueron dejando de usar tales camisas hasta abandonarlas por completo, las mujeres continuaron vistiendo estos huipiles hasta la primera mitad del siglo XX cuando lo sustituyeron en la vida diaria por prendas de manufactura comercial ajenas a su tradición. Los datos anteriores proporcionan un panorama de la manera de vestir de los habitantes de la Sierra Sur durante el periodo de la dominación española. En el siguiente artículo, se hará una revisión de la indumentaria actual de algunos de estos pueblos, destacando aquello que se ha conservado a pesar del paso del tiempo y de las influencias del entorno.