filántropos en oaxaca

Por: Fundación de Adultos en Acción "Nunca es tarde"


Una hermosa canción del cubano Noel Nicola dice: “Hace falta coraje para vivir sin miedo después de sesenta años” y aunque hay quien pudiera pensar que el coraje nos hace falta a cualquier edad, a veces el destino nos juega bromas pesadas y de pronto un día todos los dolores físicos nos aquejan; otro más y llega el tiempo del retiro, de la jubilación; de pronto las añoranzas de mejores épocas nos asaltan junto con los  dolores del alma y en cualquier momento, sentados en un parque, en un sillón o lo que es peor, “arrumbados” en nuestro propio espacio, podemos descubrirnos atrapados por el mal humor, el rencor, la debilidad y hasta el hastío.

En esta ocasión, quiero compartirles un loable proyecto que nace en Oaxaca también producto  de la más profunda oscuridad; una historia que se empieza a escribir con el entusiasmo y la unión de una familia muy especial que ante los problemas se reveló y se dispuso a  librar la inevitable batalla contra enfermedades, accidentes, tristeza y depresión; yo diría, una familia que decide ganarle tiempo  a la vejez y que ahora fortalecida, se dispone a trabajar desde un espacio público,  a compartir su valor para dar apoyo a esas miles de personas que día a día se enfrentan precisamente al reto de seguir viviendo.

Así  me encontré con la Fundación de Adultos en Acción “Nunca es Tarde” y Acontragolpe, platiqué con Alejandra Morales Kalas, una entusiasta mujer oaxaqueña que ha empeñado lo mejor de su esfuerzo para trabajar por la calidad de vida de los adultos mayores, ella misma comenta: “Yo empiezo a gestar la idea de esta agrupación inspirada justamente en el caso de mi madre, Carmen Kalas,  a quien me tocó  acompañar en momentos muy difíciles  en que su salud se vio quebrantada,  como sucede con algunas personas mayores que de algún modo con el paso de los años, sienten llegar el final y dejan de aprender, se descuidan físicamente resignadas a la enfermedad, por decirlo así, dejan de vivir. Tomar en esos momentos nuevos bríos resulta a veces imposible;  levantar a una persona postrada por la artritis, la depresión y otros padecimientos como los  que aquejaron a mi madre durante muchos años, a veces se convertía en un eterno ir y venir entre médicos, laboratorios, estudios, productos nutricionales, recomendaciones y consejos  que finalmente ayudaban poco;  pero Dios te abre distintos caminos y hoy puedo decirles que con nuestro apoyo y la voluntad que ella siempre ha tenido, la vi resurgir y  darse el gusto de recuperarse para vivir mejor que nunca, pues a sus sesenta y nueve años de edad empezó a hacer ejercicio –por cierto junto con mi hija de once años- y  ahora presume de haber alcanzado el grado de cinta negra en una disciplina tan especial como el Tae kwon Do”.

Como personas el tema del envejecimiento a veces nos toma por sorpresa; como sociedad, el envejecimiento se ha convertido en una gran carga, en una grave deuda que todavía tendremos que pagar, Alejandra Morales nos comparte su punto de vista: “Cargamos con prejuicios muy fuertes que nos impiden un envejecimiento pleno… por ejemplo, a determinada edad una mujer debe casarse, también  tener hijos para realizarse y luego de cumplir con su papel de madre, cuando ellos crecen, se casan y ya no dependen de nosotras, entonces ya somos viejas y es demasiado tarde para hacer cosas que de jóvenes haríamos o dejamos de disfrutar; empezamos a subir de peso, dejamos de querernos y nos conformamos ante la pérdida de  habilidades físicas e intelectuales  porque no sabemos  cuidarnos y creo que ya esto no se vale, creo  que “Nunca Es Tarde”; este tema lo he hablado mucho con amigos y familiares  y cuando toman conciencia,  no quieren esperar a los 60 años –que es cuando se considera que llega la llamada tercera edad- para aprender a vivir, para cuidarse.  Mira, he descubierto en este tiempo cosas increíbles, hay personas mayores, que cuentan muchos años en su haber y que no se sienten “viejos” y por el contrario, de pronto encuentro personas que si acaso tienen cuarenta años y ya se consideran “viejos” y  temen aprender, temen a lo nuevo pues consideran que ya vivieron”.

Con este entusiasmo, con el interés de compartir su propia experiencia, Alejandra Morales trabaja ya desde hace una año con su fundación que  opera en la Colonia Reforma como un espacio que espera recibir a todos aquellos que necesiten ser apoyados de manera integral en el proceso del envejecimiento, ella misma nos asegura: “tenemos  mucho que aprender unos de otros, lo que buscamos aquí es unirnos para evitar el letargo anímico, para vivir en armonía y emprender nuevos retos, tan emocionantes para un adulto mayor como por ejemplo, aprender a navegar en el ciber-espacio para poder comunicarse con sus hijos y nietos utilizando sus propios medios;  o como disfrutar con calma experiencias tan motivadoras y reconfortantes como la de compartir las recetas de cocina, esas que son secretas y se cocinan a fuego lento; o realizar  actividades tan útiles como  hablar de salud, nutrición y escuchar las vivencias de otras personas que padecen síntomas o enfermedades similares, o hacer círculos de lectura, o comentar libros, o hablar de historia y tantas y tantas cosas, eso es lo que aquí buscamos, esa es nuestra gran ambición.”

Por supuesto que estamos ante un caso especial, pues no podríamos clasificarlo como un lugar de asistencia al desvalido, o un servicio médico, o un espacio para garantizar los bienes materiales; si observamos detenidamente, se trata de una labor filantrópica que busca satisfacer las necesidades afectivas, que busca estimular el crecimiento y el desarrollo humano en una etapa de la vida en que obligadamente pensamos que lo hemos vivido todo, que ya no hay nada que aprender, en este sentido su entusiasta promotora hace una aclaración importante: “No se trata de considerar a nuestros abuelos como objetos que vamos a poner donde “no estorben”, en esta Fundación buscamos trabajar por apoyar a los Adultos mayores a mantenerse integrados a la familia, participativos física y mentalmente y sobre todo, vinculados con otras personas de su misma edad que puedan ofrecerles nuevos lasos de amistad, nuevas oportunidades de sociabilizar, con la seguridad de que sin duda alguna, cada día puede ser excepcional”

Como todos los esfuerzos que valen la pena, también aquí se requiere del concurso de toda la sociedad, si Usted tiene algo de contar, tiene algo que enseñar, tiene experiencias que compartir, acérquese a este programa  y obsequie su tiempo, su talento  y su buena disposición, pues además de los donativos –que se depositan a una cuenta bancaria y se respaldan con recibos- se requieren capacitadores, médicos, artistas, amas de casa y todos aquellos que tengan algo que ofrecer.

Esta es la invitación, y pueden acudir a participar los adultos que deseen empezar a actuar por su propio bienestar; el requisito principal es estar dispuesto a continuar viviendo y emprender nuevos retos; olvidar las  limitaciones físicas, anímicas y traer  el coraje del que quiere vivir sin miedo,  como dice la canción “después de sesenta años”. 

“Yo creo que Dios nos quiere vivos y sobre todo activos, independientemente de cuando llegue el día final, no olvidemos que los problemas, las enfermedades, la depresión y la tristeza, arrastran al resto de los miembros de una familia.  Existen sociedades que han logrado una población adulta activa, plena y  respetada; yo creo que en Oaxaca también podemos, así es que vamos por un gran número de personas valientes y entusiastas” nos comenta finalmente Alejandra Morales Kalas.

 

NOTA FINAL EN UN RECUADRO PEQUEÑO…

Se requiere también   contribuir con una cuota de afiliación anual de 150 pesos por persona y 75 pesos mensuales y acudir a NARANJOS 406 en la Colonia Reforma, en un horario de 9 a 16 hrs. y el tel es 51 3 57 02

DECÁLOGO POR UNA VEJEZ DIGNA

1. Cuidarás tu presentación personal todos los días. Viste bien, muéstrate pulcro, arréglate como si fueras a una fiesta, a una primera comunión o a una boda con la mujer amada. ¡Que más fiesta que la vida misma!

2. Por ningún motivo te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado o al preso voluntario. Saldrás a la calle y de paseo al campo. Ten presente que el agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece.

3. Amarás al ejercicio físico como a ti mismo. Un rato de gimnasio, una caminata tan vigorosa como puedas, dentro o fuera de casa, pero preferible al aire libre, en medio de la bendita vegetación. No olvides nunca que contra inercia, diligencia. Ah… ¡Y nunca camines mirando al suelo, ni a pequeños pasos!

4. Evitarás actividades y gestos de viejo derrumbado. La cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose, el traje manchado. ¡No! Que la gente diga o lance un piropo cuando pasas.

5. Nunca te creas más viejo y más enfermo de lo que en realidad estás. Te harán el vacío. Nadie quiere estar oyendo historias de achaques, enfermedades u hospitales. Deja de auto llamarte viejo o anciano y de considerarte enfermo. ¡Toma tan pocas medicinas como puedas y medícate de vida!

6. Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo, buena cara. Sé positivo en los juicios, de buen humor en las palabras, risueño de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es una cuestión de años sino un estado de ánimo.

7. Tratarás de ser útil a ti mismo y a los demás. Hazte necesario. No eres un parásito ni una rama desgajada voluntariamente del árbol de la vida.
Bástate por ti mismo hasta donde sea posible y ayuda a otros. Ayuda con tu ejemplo, con tu alegría, con una sonrisa, con un consejo, con un servicio.

8. Trabajarás con tus manos y con tu mente. El trabajo es la terapia infalible contra el tedio de la vida. No te jubiles si no estás preparado, ello es capaz de marcar tu muerte biográfica. Cualquier actitud laboral, intelectual o artística son medicinas para todos los males y la bendición del trabajo. Cuando termines una actividad, ten preparada otra, así, siempre estarás entretenido, creciendo y adquiriendo más sabiduría.

9. Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Desde luego, primero las que anidan dentro del hogar, integrándote a todos los miembros de la familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con todas las edades, niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida. Luego ensancharás el corazón a los amigos, con tal de que los amigos no sean exclusivamente viejos como tú. Huye de los bazares de antigüedades.

10. No pensarás que todo tiempo pasado fue mejor. Deja de estar condenando a tu mundo y maldiciendo tu momento.
Alégrate de haber llegado a la edad que tienes y sé feliz. La felicidad es un bien que se multiplica al ser dividido.