Ellas, las esposas de los Gobernadores de Oaxaca, un libro de María de la Luz Sara González Esperón

Por: María Concepción Villalobos López.


 

El pasado 4 de mayo, en el Ex Casino del Teatro Macedonio Alcalá se realizó la presentación del libro Ellas, las esposas de los Gobernadores de Oaxaca, comparto el texto de mi comentario como invitada a hacer la presentación de este gran material.
Agradezco sinceramente a Carteles Editores y a la Señora González Esperón, autora del libro que hoy comentamos, la oportunidad de tomar la palabra para referirme a esta obra que con gran alegría y curiosidad  hoy recibimos en Oaxaca; sin duda alguna, se trata de un libro que ocupa desde ya un lugar muy muy importante en la biblioteca oaxaqueña.
Antes de iniciar, deseo referirme a su autora a quien conocí hace pocos años, primero a través de sus deliciosos trabajos sobre personajes, artesanías y aconteceres de esta ciudad; desde el primer momento su elegante estilo, la fineza  con la que dispone esta urdimbre de ideas y sucesos simplemente me atraparon, no en mayor medida que la gran oportunidad de conocer personalmente  a tan fina señora de Oaxaca.
He seguido con interés las publicaciones de nuestra querida amiga y creo que especialmente con esta referencia a las Esposas de los Gobernadores de Oaxaca, confirma su personal estilo que sin ánimo de etiquetar, podríamos colocar en el campo de la crónica, en  esta ocasión, fortalecida con el arduo trabajo que debe haber requerido el encontrar los datos y las referencias para cada una de las  historias de vida que conforman esta obra;  sobre todo de aquellas que no conoció personalmente y cuya presencia implicó el reto de nombrarlas, de darles una voz que hablara desde el pasado, aun cuando su vida simplemente quedó circunscrita al terreno privado de la compañera silenciosa de un hombre poderoso; así, algunas de ellas son presentadas en una breve semblanza contextualizada con gran precisión en el momento histórico que vivieron, pero  en la que la fotografía fue imposible de conseguir.
Destaca en este trabajo el enfoque de género que desde el estilo propio de esta crónica, nos permite mirar las diferencias históricas entre hombres y mujeres, mientras presenta la reflexión presente de sus aportaciones históricas, en este caso, al lado de sus esposos, los gobernadores.
La propia autora menciona como punto de partida  el libro Los Gobernantes en Oaxaca 1823-1986, registro  ordenado que indica los años que cada uno de estos hombres ocupó el encargo de dirigir el estado; un recorrido cronológico y de algún modo analítico sobre las circunstancias y aconteceres que cada uno de ellos enfrentó desde la función pública, sin mayores referencias a su dimensión humana y personal.
Así hablar ahora de las mujeres que acompañaron esta etapa de sus vidas, se antoja como una faena de mayores dimensiones; encontrar los registros del quehacer público de ellas, muchas veces confinadas al sagrado e inescrutable territorio de lo privado, seguramente que no fue tarea fácil. Casi puedo apostar que hubo que echar mano de todos los recursos disponibles y cuando la referencia documental llegó a su límite o simplemente era inexistente, apareció airosa la oralidad, la memoria colectiva y sobre todo, el recuerdo familiar, las  fotografías y las  historias que sólo compartes con las  amistades, y dado el caso, con  personas de probada confianza.
 Primera Dama es el título que tradicionalmente se ha adjudicado a la esposa de un gobernante y en esta línea del tiempo que con elegancia nos presenta la autora, es posible inferir las circunstancias cambiantes para las mujeres de tal manera que, en un intento por unir los dos extremos de esta línea, encontraríamos el gran contraste entre las que fueron “secuestradas por el olvido” y quienes  drástica y agresivamente han sido expuestas a los medios de comunicación como un elemento vital para la campaña  o  en un proceso de comunicación y fortalecimiento del discurso oficial;  como una forma de dar evidencia de las políticas públicas que promovieron, amén del intenso mundo de rumores y supuestos que traspasaron  la delicada línea de la vida privada con historias que seguramente se repetirán una y otra vez.
En este interesante recorrido es posible observar la moda y los cambios en el arreglo personal;  la falda fue subiendo del tobillo hasta las rodillas aceptando con resignación el uso de modernos pantalones; el corset que dibujaba una fina cintura, cedió ante las gazas insinuantes de un vestido chanel; el cabello pasó de largo al corto; de los chongos pronunciados transitó poco a poco a una melena suelta al viento; los delicados pañuelos, el abanico y los encajes dejan su lugar a los collares de perlas, el oro, la filigrana  y también al orgullo de portar textiles oaxaqueños tradicionales o  intervenidos por la  llamada moda étnica; de entre  las mujeres discretas y sin voz, se abren paso también las universitarias, las artistas las que construyeron  una carrera propia que hubo de interrumpirse por algunos años para acompañar a sus esposos en  el que sería tal vez, el momento más importante de  su vida política.
Encontramos a las  mujeres que acompañaron la gestión gubernamental desde su casa, donde escuchaban y recibían personas de todo tipo que les confiaron sus penas, que solicitaron su apoyo;  también están  las que hicieron un recorrido propio durante la campaña electoral, que caminaron por el territorio estatal y fueron estrechando las manos de otras mujeres, que en su camino  descubrieron que todas compartimos las mismas angustias; que la  historia propia se convierte en historia común; que nos une  el afán por acompañar a nuestras familias, por formar a las hijas y los hijos, por vivir en un mejor pueblo; que cada una, desde su lugar y circunstancia, se empeña en buscar alternativas, en encontrar los mecanismos, que nos permitan vivir en mejores escenarios; cada una de estas mujeres hizo lo propio por transformar las condiciones de nuestro estado.
Cuando la lectura avanza, la voz de María de la Luz González nos conduce  en un recorrido histórico y anecdótico que da contexto a la vida  de mujeres cuyos nombres me encantaría mencionar de uno en uno  y aunque en el primer plano siempre las encontramos a Ellas, las esposas de los Gobernadores, es inevitable la referencia al quehacer público de sus esposos, que se convierte en una mirada a la historia de nuestro estado,  permitiéndonos  reconocer el cambio permanente  del rostro de la gran señora de esta historia, nuestra querida Oaxaca, que personalmente pienso que tal y como ha sucedido con muchos autores que han escrito desde su suelo, en la pluma de María de la Luz,  Oaxaca se expresa desde su carácter femenino, en la dimensión de una mujer que nos invita a leerla y aceptarla con su identidad cambiante y voluble.
Este libro representa la persistencia de un pasado que se resiste a pasar y pienso yo que  debe disfrutarse en dosis pequeñas, pues cada una de sus protagonistas se nos presenta en su propia dimensión; ahí están las de estatura  histórica,  compañeras solidarias que vieron tambalear sus días entre conflictos sociales, intervenciones extranjeras, enfrentamientos, denuncia y defensa de la patria; también aparecen las que protagonizaron los grandes cambios en la fisonomía de la ciudad, la modernidad y el desarrollo de una época; las que salieron de su casa para socorrer a las personas afectadas por una catástrofe natural; las de las guerras mundiales y también los movimientos sociales en nuestro estado; las que hablaron de feminismo y gestionaron programas internacionales; las que promovieron universidades; las que atendieron la salud y la educación, las que fueron anfitrionas de personajes distinguidos, que se observan en estas historias   a su manera y desde sus circunstancias y que invariablemente,  buscaron desempeñar del mejor modo el papel que se les encomendó.
Estas mujeres, ocuparon circunstancialmente un encargo sin que nadie les preguntara; sin que pudieran decir si  preferían una habitación propia, como la que Virgina Wolf refería; ellas que caminaron por la  delgada línea que las llevó de la luz a la sombra; del murmullo a la voz que se alza.

 

 

Me uno definitivamente a la consideración que hace el editor Claudio Sánchez Islas  en su presentación, cuando destaca que nunca ha habido gobernadoras en Oaxaca, aunque “quizás podríamos ser testigos de la primera ocasión en breve” que su boca sea de profeta y que muchas, muchas oaxaqueñas, estén dispuestas a prepararse genuinamente para este encargo y que en el  futuro, nuestros descendientes, siguiendo el camino que doña María de la Luz Sara González Esperón ha trazado, la gente acuda a la presentación de “Ellos, los esposos de las gobernadoras de Oaxaca”.

Bienvenido este nuevo libro que a partir de hoy, alimenta el ánimo de Leer Oaxaca.

MUCHAS GR ACIAS.

María Concepción Villalobos López.
Teatro Macedonio Alcalá, en la ciudad de Oaxaca de Juárez.
4 de mayo de 2018